martes, 15 de marzo de 2011

Vitamina A

La vitamina A se trata de una vitamina liposoluble muy importante para el funcionamiento integral del organismo. Sus funciones son múltiples y entre ellas se encuentran [1]:
  • Mantenimiento de los tejidos blandos, óseos, membranas mucosas y piel.
  • Actúa como un antioxidante.
  • Necesaria para utilización de las proteínas [2].
  • Desarrollo del feto y en la lactancia.
La vitamina A se encuentra en los alimentos de origen animal, en las grasas concretamente como la grasa láctea, la mantequilla, el hígado y otras vísceras y pescados.
Vitamina A

En cuanto a los alimentos de origen vegetal, no la tienen aunque sí poseen en su composición un precursor llamado betacaroteno muy abundante en las verduras de hoja verde como las espinacas y las acelgas y las zanahorias.

Las dietas bajas en grasas animales van en detrimento de la ingesta de vitamina A lo que puede ocasionar estados carenciales de ésta con sus consecuencias:
  • Sistema inmune debilitado.
  • Problemas de vista.
  • Malformaciones del feto o mal desarrollo de los lactantes.
  • Enfermedades varias.
Es extraño que se produzca una deficiencia de vitamina A en los países más desarrollados aunque sí es muy común en los países subdesarrollados en donde se junta con los problemas propios de la malnutrición. Por ejemplo, los países cuyo sustento alimentario es el arroz (especialmente en Asia) pueden tener carencias de esta vitamina, por ello, se ha estado desarrollando mediante la ingeniería genética el llamado arroz dorado [3] con un alto contenido en betacarotenos, precursores de la vitamina A. ("La célula" de Cooper y Hausman).

Se ha encontrado como la deficiencia de vitamina A sobre el primer mes de vida puede producir enfermedades respiratorias [4], en un estudio en Suecia en donde se siguieron a adultos de edades comprendidas entre los 45 y los 82 años desde 1997 y 2005 se determinó que una alta ingesta de vitamina A puede reducir el riesgo de cáncer gástrico [5], otro estudio prospectivo, esta vez en Japón muestra que bajos niveles de betacarotenos, recordemos, precursores de la vitamina A, aumentan ostensiblemente el riesgo de padecer cáncer gástrico [6]. La misma relación positiva con el cáncer de mama [7], también sobre cualquier cáncer parece sugerirse la eficacia de tener unos buenos niveles de vitamina A [8].

Para el mismo tipo de cáncer, en un estudio en Italia sobre el efecto de distintas ingesta de micronutrientes, se volvió a establecer como el nivel de betacarotenos (también el de vitamina E) está en relación inversa con los casos de cáncer [9].
Una alta ingesta de grasa (contando la de la carne roja, láctea y el pescado, a priori conllevando una alta ingesta de vitamina A) no se asocia con el riesgo de padecer cáncer de próstata (tampoco atendiendo a los distintos tipos de grasa) [10], esto es a propósito de que algunos estudios han sugerido la toxicidad de la vitamina A en altas dosis por su condición de ser liposoluble pero quizás esta relación sea errónea por no tener en cuenta otros factores más determinantes. Es posible que la respuesta esté en que los suplementos de vitamina A tanto como externos a la alimentación como en los alimentos fortificados son mucho más tóxicos que la vitamina A natural [11] asimismo se advierte de la sobredosificación con suplementos de la misma vitamina por su potencial toxicidad [12]. La vitamina A tanto exceso como por defecto, pero sobre todo, en los países desarrollados por su exceso con la vitamina sintética puede ser un desencadenante de desequilibrios en la química cerebral llevando a depresiones y otras neuropatías por una disminución de la neurogénesis y alteraciones en los niveles de serotonina [13]. Por este motivo también se ha visto como podría aumentar el riesgo de suicidio (por sus efectos cerebrales) por el mismo efecto de la vitamina artificial como suplemento [14]. Otros estudios miran con malos ojos las altas dosis por su efecto indirecto en los lípidos sanguíneos pero, hay que tener en cuenta que la vitamina suministrada es artificial [15] como ya he mencionado antes. Por otro lado, las altas dosis de vitamina A pueden estar justificadas en caso de ciertos cánceres o afecciones como el cáncer de piel [16].

Un factor a tener en cuenta con respecto a las vitaminas liposolubles es el efecto del tabaco que las destruye [17] con lo que, presumiblemente, la dosis diaria de vitamina A tendría que ser mayor para caso de fumadores. En cuanto a la suplementación en estados carenciales o de requerimientos aumentados se tiene que tener cuidado, de nuevo, con la suplementación por su toxicidad a largo plazo incluso en en pacientes con enfermedades como la fibrosis quística que aumenta las necesidades de vitamina A [18].

Los alimentos más beneficiosos y ya esto, en conjunción con las recomendaciones que propongo son las vísceras como el hígado de res o cerdo como la mantequilla. La Weston A. Price [19], una organización que aboga por el consumo de alimentos naturales y se opone a las directrices de la AHA propone que la mantequilla es uno de los mejores alimentos por sus grasas (saturadas y monoinsaturadas en su gran mayoría) lo que resulta muy beneficioso como se pudo ver en el post anterior sobre la grasa saturada [20] y sus vitaminas liposubles como la vitamina A que nos ocupa y la D. Explica en el siguiente enlace [21] como la vitamina A hace más absorbible los minerales, mejora el estatua del calcio y mejora el sistema inmune; por otro lado, sus otros componentes hacen de la mantequilla uno de los alimentos más "necesarios" para una buena alimentación en detrimento de las margarinas con aceites vegetales actuales que contienen grasas trans insaturadas [22] muy perjudiciales para salud (han sido prohibidas en California y se estudia su restricción en algunos países europeos y otros estados de EEUU), asimismo, altas en ácidos grasos omega 6 con el consecuente efecto inflamatorio, etc.

El hígado de cualquier animal como el cerdo o la vaca es muy rico en vitamina A y otras vitaminas y minerales entre los que destacan como fuente animal de vitamina C, ácido fólico en altas cantidades (más que en las verduras), vitaminas del complejo B, hierro hemo (muy absorbible) y zinc. Últimamente se se ha restringido el consumo de hígado por su alto contenido en colesterol aun cuando se ha comprobado como el colesterol dietético apenas tiene o no tiene incidencia en el colesterol sanguíneo como podemos recordar en el estudio sobre los huevos de la entrada que hice sobre el tema [23]. El hígado, además, no es un alimento rico en grasa (no más de 5g por cada 100g, osea, menos que la pechuga de pollo) y contiene muchas vitaminas de gran calidad.

Por último mencionar a la yema de los huevos como otro de los alimentos más completos que hay y también rico en vitamina A (881mg por cada 100g de producto) una cantidad que ya cubre las necesidades al 100%. Por añadido, cabe decir que el huevo contiene también una ingente cantidad de minerales y vitaminas en donde la única que se echa en falta es la vitamina C, por lo demás, completo. También recomiendo, a propósito de éste ver el artículo sobre los huevos [23].

La leche actual UHT no contiene o apenas contiene vitamina A porque en el proceso de pasteurización se pierde, por ello, la organización Weston A. Price defiende en uso de leche cruda sin procesar y ha hecho una campaña al respecto. Aquí podemos ver las diferencias entre ambas leches (UHT y "raw") [24] y como antes, un enlace al tema desde la propia organización [25].

En conclusión se desprende un rechazo contra la vitamina A sintética, bastante tóxica y una curiosa correlación entre los alimentos más ricos en nutrientes con los alimentos más ricos en vitamina A como los dichos anteriormente. Parece ser, además, que los alimentos ricos en vitamina A son la base de muchas culturas ancestrales y la alimentación tradicional en muchas partes del mundo, por ejemplo, las vísceras y la mantequilla en la dieta mediterránea tradicional tenían un lugar relevante pero ahora están por suprimirse. Al mismo tiempo, los Inuit y aborígenes cazadores-recolectores también consumen o consumían grandes cantidades de estos alimentos como las grasas animales como la mantequilla y vísceras. Las yemas de los huevos, ahora, muchos las quitan o evitan o limitan injustamente. No solo nos quedamos sin vitamina A que, por suerte, se comprueba las fuentes vegetales de provitamina A pueden suplirlas sino también de otros muchos nutrientes.

2 comentarios:

  1. No me acuerdo ahora donde lo leí, pero tengo entendido que para que se puedan usarla mayoría de vitaminas y precursores de éstas encontrados en fuentes vegetales es necesaria la ingesta de grasa. Soma me mencionó una vez que de una ensalada no absorbes nada a menos que le añadas alún tipo de aceite o grasa que facilite su absorción, así que al final acabamos en lo mismo: lo mejor son las fuentes animales.

    Saludos

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  2. PDM:

    Esta bien el apunte y ya lo conocía pero también es cierto que siempre o casi siempre se acompaña incluso un vegano a las verduras con algún tipo de grasa o aceite con lo que siempre se va a absorber más o menos la vitamina A. Con lo cual, es cierto además que con los precursores basta aunque, como digo, son los alimentos de origen animal y en especial los que reseño los más ricos en nutrientes (en general de todos) y coinciden también con los que especificamente tienen mucha vitamina A.

    Una buena alimentación conlleva altos niveles de vitamina A animal (retinol) y, en consecuencia, una alta cantidad de nutrientes inherentes a los alimentos que llevan esta vitamina. Es un conjunto.

    Saludos y gracias por el apunte.

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