sábado, 30 de abril de 2011

Experiencia con la dieta "desintoxicante"

Como de alguna manera de las he tenido que apañar para poder salir adelante mediante la manipulación de la dieta he tenido que probar mucho hasta que he llegado a la que yo veo como dieta "perfecta" al menos para mi caso. Como sabemos, para los epilépticos en algunos estudios se han usado dietas altísimas en grasa y bajas en todo lo demás; la grasa sobre el 90% de la ingesta total. En mi caso aunque mi intención también era la de hacer una dieta muy cetogénica pues es lo que hace que me sienta bien no podía llegar a esas proporciones y no es por el gusto grasiento en demasía de las comidas sino porque necesito bastantes proteínas, más de lo normal para mi actividad. Eso lo he comprobado cuando con dietas bastante altas en grasa he aumentado mi porcentaje de grasa y mantenido peso sin embargo. Normalmente esta sobredemanda de glucosa por la cual las proteínas se derivan a otros usos viene a razón de un estado de inflamación persistente y crónico que se tiene en tanto que se está intoxicado, en mi caso con mercurio.

Entonces, según vi no podía renunciar a una ingesta de al menos 80-100g de proteína con una ingesta 0 de carbohidratos. El resto sí, es grasa. También hay que tener en cuenta las necesidades calóricas mías que no van muy allá, no más de 1800kcal para mantener peso con lo que el restante cuando cubro las necesidades de proteína (100g, 400kcal) es de 1200kcal que aun rellenándolo exclusivamente de grasa no supera la proporción del 75% de grasa y de ahí, me temo, no puedo pasar. Así que la solución para aprovechar al máximo esta situación era limitar toda mi ingesta diaria a una sola comida y con eso, las 24h descontando las que se hacen la digestión estaría al completo en reposo y en un proceso desintoxicante para le cuerpo. Lo he notado mucho el paso de dos comidas a solo una en todos los sentidos que van desde la digestión hasta mejoras en la concentración, estabilidad de energía y hasta humor si me apuran.

Aquí, a la izquierda tenéis la proporción de nutrientes y su descomposición en todos ellos y calorías totales de un día cualquiera.







Aclarando ya no solo las proporciones sino los propios alimentos con los que llego a éstas, intento, siempre que puedo comer alguna víscera y en su falta, verdura como espinaca o acelgas o coles. Luego, me decanto por carnes con preferencia por la de vacuno y ternera o cordero, y carnes rojas en general. Juntando las carnes y las víceras ingiero unos 400-500g que suponen 80-100g de proteína. También muchas veces añado yemas de huevo, sobre unas 4. Ocasionalmente pescado como trucha, sardina, boquerón... y como grasas la mantequilla, el aceite de oliva, el aguacate o la nata. Por último, mi ingesta de queso es muy limitada por sus efectos en la flora bacteariana que no me convienen.

Al tomar todo esto en una sola toma aumento la cetosis comparado con si fuera en dos o más según lo que he comprobado y además dejo descansar más al cuerpo que bien me lo agradece. Y otro punto que he de destacar ya comprobado por médicos es el descenso del pulso con esta dieta comparado con la dieta alta en azúcar y carbohidratos común. Con la segunda el pulso me ronda una media de 90-100 y con esta apenas llega a las 60 pulsaciones; en síntesis, menos radicales libres y más descanso apoyando lo que decía antes.

viernes, 29 de abril de 2011

Las frutas y las calorías vacías

Tengo que dar una mala noticia de nuevo a los que gustan de comer abundante fruta que ya no solo como manjar sino además como nutritivos alimentos. Las frutas, en lo primero que he dicho, quizás para muchos entre los que me incluyo constituyen un bocado apetitoso pero en el segundo hay un problema y es que no son ni la mitad de nutritivas que las pintan.

Afirmar estas cosas siempre suele ser chocante y hace que la gente en general se muestre incrédula ante esta pedantería pero no, porque si algo no miente son las tablas nutricionales que se basan en los análisis químicos que nos han llevado a conocer la composición de los alimentos y a los que todo el mundo por internet o en libros tiene acceso con facilidad. Por eso quiero hacer una análisis pormenorizado para acabar con el mito de las frutas y la salud, las frutas y las vitaminas y las frutas y la energía... las frutas y el control del peso.

He cogido las más representativas en mi opinión o las que al menos por aquí, donde vivo, más se consumen y con preferencia. Tienen disponibilidad todo el año o casi, máxime con las técnicas de conservación de los alimentos de hoy día y de las nuevas técnicas de cultivo según los casos. En cualquier caso muestran y representan con fiabilidad a este grupo de alimentos: la manzana, la naranja y el plátano.

La naranja se trata de un cítrico y es muy valiosa, como dicen muchos expertos y no expertos como fuente de vitaminas e incluso para el control del peso.

Pero a los datos: en términos de macronutrientes (proteína, hidratos de carbono y grasa) comprobamos como la naranja es agua con azúcar, sobre todo fructosa, sacarosa y glucosa. Nada de lo demás como es común en casi todas las frutas con excepciones como el aguacate o el coco por ejemplo. En micronutrientes solo veo ácido fólico y vitamina C, el resto, ni minerales ni vitaminas destaca porque, como veremos, hay alimentos mucho más ricos en estos microelementos que pasan desapercibidos a nuestra vista o simplemente la publicidad no nos lo hace conocer.

La manzana ídem que la naranja, es agua con azúcar son trazas de alguna vitamina y mineral, incluso menos que la naranja pues ni es rica en ácido fólico ni en vitamina C y aun más en azúcares.





El plátano es algo distinto aunque no en la "estructura" sino calóricamente pues es el que tiene más azúcar, más de 20g por cada 100 y un gramo de proteína, baladí. Atendiendo al resto, no encuentro nada en lo que destaque. Quizás uno vea que tiene más vitamina A por ejemplo pero esas cantidades son comparativamente hablando mínimas y también respecto a las necesidades.

Por otro lado tenemos el concepto de "calorías vacías", que se compone de los alimentos que aportan energía pero no nutrientes esenciales y normalmente se califica con este término a las bebidas alcohólicas, gaseosas y parecidos pero con lo visto hemos de decir que las frutas son también un fuente de calorías vacías. Los datos son innegables y pueden ser comprobados en cualquier tabla nutricional.

Ahora bien, todavía hay más y ya fue mencionado en un artículo sobre las frutas y las verduras [1] y es su azúcar, la fructosa. La fructosa tiene un potencial peligro y aunque hace un tiempo se propuso como el azúcar de los diabéticos por su escaso efecto en la glucemia y en la insulina (nulo) después se revisó que, si bien es cierto que por ese lado sería "buena" por otro es muy perjudicial. La fructosa, mayoritariamente se metaboliza en el hígado y se usa para rellenar las reservas de glucógeno hepático más que alimentar directamente el músculo por el mecanismo singular de metabolización que tiene [2]. Entonces, como resultado de esto, la fructosa aumenta el ácido úrico post-pandrial, los triglicéridos, favorece la lipogénesis de novo que, en conlusión, no es saludable. Hasta en un artículo en somatotropina se expone como disminuye la eficacia de los neutrófilos más que cualquier otro hidratos de carbono [3].

Por tanto, sabemos que tienen el azúcar más pernicioso y apenas tienen micronutrientes y ni hablar de proteínas y grasas. Son calorías vacías, agua con azúcar. Para los más escépticos que aun no estén contentos con los resultados cojan, por ejemplo, pimientos que tienen más del doble de vitamina C que la naranja (entre 100 y 138mg [4]), cojan hígado y ya no solo en la vitamina C y ácido fólico (mucho más que cualquier otro alimento) que es superior a la manzana y al plátano sino que en todo lo demás, desde proteína de alta calidad hasta vitamina A, minerales... [5] o cojan solo una col también con más vitamina C, otras vitaminas y minerales en mayor cantidad y menos azúcar [6] o un simple lomo de cerdo que sin vitamina C (las otras ya son mejores fuentes) destaca con sus proteína, grasas, minerales, vitamina B... y solo carece de folatos y vitamina C [7].

Yo no entiendo como se mantiene la recomendación de 5 piezas de fruta al día. En el artículo 1 están los enlaces para los que quieran ahondar más sobre como se comprobó con estudios prospectivos multitudinarios que no previenen el cáncer y no son más que palabrería...

Tablas: http://www.dietas.net/tablas-y-calculadoras/tabla-de-composicion-nutricional-de-los-alimentos/

miércoles, 27 de abril de 2011

Tóxicos, toxicidad y el día a día

Anuncié antes de este artículo una corta despedida y digo corta aunque en realidad el "parón" no sabía de cuánto iba a ser. Eso sí, advertí que si fuera poco era buena señal y así ha sido. Me tenían que ver una intoxicación por mercurio que ahora está en trámite el tratamiento (previo control de muchos parámetros, los cuales, muchos inusuales en análisis ordinarios explicaré a continuación). Además, hay que decir que en la entrevista con la doctora Pilar Muñoz Calero fue muy agradable y además de ocuparse de los temas estrictamente médicos también comentamos otros temas más técnicos y dio una visión de conjunto a la misión de la fundación y todo el panorama de patologías que tratan y están surgiendo y no se es hace caso como es mi caso, no contemplado por la sanidad pública.

Normalmente se encargan de tratar y dar un lugar de residencia (internamiento) a los que padecen de sensibilidad química múltiple (SQM) [1] una patología que consiste en una "sensibilidad" por muchos tóxicos tanto de los alimentos como del aire y los productos químicos que usamos en casa en la limpieza, perfume, etc. Los afectados son incapaces de desacerse de estos tóxicos porque tienen colapsados los mecanismos naturales de desintoxicación por lo que tienen que evitar contacto con todos ellos hasta llegar al punto de serles imposible la vida en la ciudad por ejemplo o viajar en avión. De hecho la propia doctora estuvo en silla de ruedas debido a una intoxicación grave de mercurio como yo y no tuvo más remedio que irse a Dallas, EEUU para que la trataran porque aquí, en España, no se hace nada. Podríamos explicar cómo puede ser que una persona quede afectada por los tóxicos de la forma en que lo están los tristemente diagnosticados por SQM y otros, la mayoría, sin embargo no están afectados o tan poco (de una forma subclínica) que ni son conscientes de que lo están. El mecanismo del modo más sencillo de entender sería: tenemos una capacidad de desintoxicación D de, por poner un valor, 10 y tenemos una entrada media diaria de tóxicos de 6. En tanto que el resultado para el ejemplo dado no cabría la duda de que los tóxicos estarían neutralizados por el sistema pero si un día o varios, la entrada es mayor de D, 12 o 14 supondríamos que se acumularían entonces ese excedente que supera D pero no tenemos en cuenta que en su efecto, esos mismos tóxicos pueden dañar el sistema descendiendo la capacidad de desintoxicación por debajo de los 10 iniciales y creando un sistema de retroalimentación positiva que, en cuanto más tóxicos consiguen entrar más facilidad tienen los demás para entrar y quedarse. Un enfermo de SQM tiene siguiendo la metáfora una capacidad de desintoxicación próxima a 0 y de ahí que cualquier cosa constituya un serio problema para su salud. La saturación de toxinas en sus organismos ha alcanzado la cota máxima y sus consecuencias cursan de hecho.

Dicho esto cabe una aclaración más profunda en la cuestión de las toxinas dicha por la Dra. Muñoz. La toxicidad y la cantidad de tóxicos en el organismo no tienen que seguir una relación directamente proporcional, es decir, que no por tener más tóxicos se tiene más efecto de toxicidad. Esto es chocante de primeras pero tiene bastante sentido si contamos con el sistema inmune y nos metemos de lleno en la biología molecular. La cuestión es que las toxinas tienen puerta de acceso en los receptores de la membrana o dentro de la propia membrana para las sustancias que puedan traspasarlas por ósmosis. Entonces, según me puso en su ejemplo, suponemos que cierto tóxico tiene una afinidad con X receptores de un 1%, quizás, al ser relativamente pequeña el sistema inmune no actúe sobre el problema y este, sin embargo, si haga su "mal" pero en el caso de una saturación mayor del tóxico con una mayor afinidad podrían bloquearse los receptores de las toxinas impidiendo su entrada, por tanto, el efecto sería mucho menor del esperable para la cantidad y saturación de la sustancia patógena. Por eso, menor cantidad no es sinónimo de menores síntomas ni viceversa aunque lógicamente una mayor saturación es, inminentemente, mucho peor para todo como es la liberación y desintoxicación como por posibilidades de daños.

Hay que decir que resulta, fuera del tema anterior, curioso como a un médico se le puede decir que sigue una dieta cetogénica sin problemas y encima que diga "perfecto". Parece no haber duda en que las dietas altas en hidratos de carbono son perjudiciales a nivel de flora intestinal y provocan un sobrecrecimiento bacteriano y fúngico que puede llegar a ser patológico si se dan las condiciones adecuadas como es un mal tránsito intestinal. Por eso está aceptado las dietas de verdura, carne y pescado para desintoxicaciones. Por otro lado, lo dicho, el selenio de la carne, muy útil como antioxidante y la cetosis como reductor del metabolismo basal que conlleva menos radicales libres, menor necesidad de comer y por tanto menos tóxicos se incorporan y un incremento de la capacidad antioxidante endógena por mayor síntesis de glutatión además de otros efectos menos estudiados en los mecanismos de desintoxicación.

Como conclusión a este dossier cabe resaltar la cruda realidad en la que nos encontramos en donde las compañías farmacéuticas, la industria alimentaria y la industria química son las que dominan el "juego" de la salud. No conviene prevenir y mejorar la calidad de los alimentos y de los productos de uso cotidiano sino conviene paliar los efectos de la contaminación y esto es, vender más fármacos y productos de diversa índole como pueden ser los aparatos de análisis en hospitales y clínicas; un crecimiento del sector sanitario y de su mercado por consiguiente.

Quien quiera curiosear por la web de la fundación: http://www.fundacion-alborada.org/

Imagen de:  http://inicioesfera.blogspot.com/

viernes, 15 de abril de 2011

Un tiempo de silencio...

Aviso a mis seguidores de que voy a estar un tiempo fuera, sin escribir nada. En este tiempo de silencio que espero que no sea mucho (sino mala señal) voy a dedicarme a lo que tengo por delante y es prioritario ahora mismo para mi: mi salud. Sí, en alguna entrada deje ver que tenía hipotiroidismo y que estaba tratado e incluso se había mejorado pero, hace unos meses me descubrieron que todos mis males (porque el tiroides solo era uno de una serie de catastróficas desdichas) vienen dados por una intoxicación crónica de mercurio.

Para quién sea curiosidad, y sé que los seguidores de este blog lo son, el mercurio actúa como una neurotoxina fundamentalmente y produce problemas cognitivos que pueden llevar hasta la neuropatía. Además ataca a los riñones, hígado, sistema digestivo, tiroides... Por ahora en mi caso lo del tiroides está controlado pero tengo problemas inespecíficos gastrointestinales que en su momento mediante una reacción autoinmune me desencadenaron una anemia perniciosa por falta de ácido fólico y una gastritis erosiva ya desaparecidos ambos por sí solos aunque aun tengo inflamación y está la incertidumbre de que pueda ocurrir cualquier cosa. Respecto a la mente, lo más importante, controlé la mayoría de los problemas con la dieta cetogénica; las pérdidas de memoria, lentitud mental, depresión inducida... pero no es suficiente y me cuesta bastante continuar un ritmo normal de vida y ya no digo de escribir en este y el otro blog, informarme, estudiar. Es imposible.

Así que, aun a la espera de recibir tratamiento porque la seguridad social española no es la panacea y mejor no entro en detalles pues no quiero despotricar sobre alguna gente y la administración sanitaria. Con esto, espero volver pronto como decía y con más y nuevas batallitas "paleodietéticas".

Un saludo y gracias por seguirme.

David.

lunes, 11 de abril de 2011

Cocción y oxidación de las grasas

Someter a altas temperaturas a los alimentos para su cocinada tiene repercusiones en la composición de los lípidos. Por ejemplo, parece ser que el colesterol de los alimentos sometido a ciertas temperaturas típicas de la fritura, coción o asado se convierte en colesterol oxidado, surgen COPs (productos de colesterol oxidado) que se han observado como más hipercolesterolemiantes y aterogénicos [1]. Que suban los niveles de colesterol en sí no es un problema como vimos en un artículo pasado sobre el colesterol. Eso sí, por suerte, el estudio era más serio y no solo se correlacionaba el alto colesterol con la arteriosclerosis sino que se comprobaba el efecto propio e independiente de los COPs en la placa arteriosclerótica independiente de los niveles de colesterol.

Con estos datos me fui a comprobar el efecto real sobre los lípidos del cocinado de los alimentos. La exposición al calor por más tiempo demuestra producir más COPs que si es menos tiempo, por ejemplo, en el estudio se comparaba la fritura del salmón durante 6 minutos con la cocción al vapor durante 12 minutos dando un mayor porcentaje de colesterol oxidado en el segundo método de cocinado por el mayor tiempo de exposición al calor [2]. Comparando la fritura de un pescado magro como el bacalao y un pescado graso como el salmón con diferentes aceites se comprueba como el aceite de oliva virgen extra por su composición no altera la relación entre los ácidos grasos omega 6 y omega 3 mientras que el aceite de girasol la aumenta muy notoriamente especialmente en el bacalao que absorbe más el aceite. Siendo así, si queremos aprovechar el pescado como fuente de omega 3 para compensar y balancear nuestra ingesta de ácidos grasos poliinsaturados no deberíamos usar aceites de semillas [3]. Curiosamente, respecto al ratio n6:n3 también hemos de tener en cuenta que la coción lo incrementa [4]. No es difícil suponer el porqué de este fenómeno ya que se usan aceites con alto contenido en omega 6 como el aceite de girasol. Las sustancias mutagénicas incrementan con los aceites ricos en grasa poliinsaturada como se comprueba al comparar los "residuos" entre aceite de girasol y aceite de coco [5]. no nos sorprendamos de este hecho ya que las grasas poliinsaturadas son menos resistentes a ser oxidadas, se enrancian más fácilmente. De igual manera sucede con los frutos secos fritos o tostados.

Otro estudio sugiere que la carne de cerdo es más susceptible a contener lípidos oxidados después de la cocción, asimismo también es susceptible de absorber más los aceites y grasas con los que se cocinan; más que la carne de ternera y mucho más que el salmón [6]. Del mismo estudio se obtiene que la vitamina D contenida en el salmón se reduce severamente aunque sigue siendo una excelente fuente de esa vitamina. El aceite de oliva per se es más resistente a la fritura que los aceites vegetales que forman, en ambientes a alta temperatura, muchos más peróxidos y sustancias derivadas de la oxidación lipídica [7]. La retención de vitaminas como los tocoferoles (vitamina E) y otros compuestos disminuyen conforme el aceite sea usado más veces; varían desde una retención del 75-80% de estos compuestos en la primera fritura hasta un escaso 30% en la octava [8]. La acidez y los compuestos polares así como el color propio del aceite, en el de girasol, se desvirtúan conforme se usa repetidamente también incrementando la acidez, disminuyendo el contenido en ácido linoleico (omega 6) en un 10% a la 15º fritura y generando compuestos tóxicos como venimos señalando [9]. Hay que destacar que en los estudios 8 y 9 se usaron en las distintas frituras para probar los aceites las típicas patatas teniendo datos de la retención de los aceites aunque, menos importante esto es a que, con el uso frecuente y la mala costumbre de no cambiar el aceite en las freidoras estamos empeorando la calidad de los alimentos de una forma acusada.

La fritura en sí ya es un factor de aumento de sustancias mutagénicas [10]. Comparando los diferentes métodos parace que no haya mucha diferencia por lo que se observa en cocinar a la brasa, asado, frito o al microondas [11] aunque hay que decir que, por poco, cocinar a la brasa es el método más "limpio". De suerte que podemos concluir que aunque los procesos de cocción afectan a la calidad de las grasas, no obstante, su efecto no es grande si vemos detenidamente los datos en términos absolutos y más bien las diferencias se encuentran no en el método de cocinado sino en la grasa que usamos. Como siempre evitar los aceites de semilla altos en grasa poliinsaturada omega 6 y usar grasa animal, aceite de coco, oliva y palma roja. Se sabe que la grasa saturada protege del efecto de Maillard (el pardeamiento de las carnes por ejemplo) y esto es positivo pues se evitan muchas sustancias mutagénicas. En conclusión, cocinados ligeros, a baja temperatura o por lo menos cortos, suficientes, con las grasas mencionadas como preferencia.

jueves, 7 de abril de 2011

Estudios y conclusiones fuera de lugar I

Parece que se ha hecho un estudio sobre las dietas de adelgazamiento y el papel del pan en las mismas pues se ha mitificado con que el "pan engorda" y por ello, se tiene la costumbre o existe la tendencia a dejarlo en regímenes para perder peso.

Ahora resulta que un estudio en le hospital "La paz" de Madrid han comprobado como el pan puede ser un aliado en las dietas de adelgazamiento y cito:
LUCÍA GASCÓN VALENCIA El primer alimento discriminado en una dieta habitual es, sin lugar a dudas, el pan. El alimento rico en hidratos de carbono representa, junto a dulces y grasas, la manzana prohibida que tanto cuesta abandonar en los periodos de adelgazamiento. Pero un reciente estudio, realizado por la unidad de nutrición Clínica y Dietética del Hospital La Paz de Madrid, le da la vuelta a la tortilla y propone utilizar este querido comestible como aliado en las dietas hipocalóricas.

Después de esta introducción tan atractiva viene lo más interesante que es el propio estudio y de dónde vienen esas conclusiones. En esta fase hay que andarse con ojo pues los resultados pueden ser unos y las conclusiones en base a ellos otras o quizás, sean sin base y tendenciosas.

Un total de 122 mujeres, que presentaban una ingesta calórica por encima de sus necesidades, un perfil dietético desequilibrado y un bajo nivel de actividad física iniciaron el programa de intervención divididas en dos grupos: aquel que ingería pan y aquel que no lo hacía. Tras dieciséis semanas de seguimiento, sólo 104 mujeres lo concluyeron. De los 18 abandonos, cinco se produjeron en el grupo de intervención con pan, frente a los 13 casos que se dieron en el grupo que realizó la dieta sin pan. Esto se debe a que las dietas que incluyen este producto alimenticio consiguen una sensación mayor de saciedad y, por tanto, reducen el riesgo de abandono que tan habitual es en las dietas a largo plazo.

Observemos que sacan conclusiones de tan solo 122 mujeres en un estudio y alegan al favor del pan su sensación de saciedad. En un estudio tan pequeño como este e incluso en uno más grande (pues no se detallan todos los alimentos que ingerían los participantes en ambos grupos) no se han contado factores psicológicos. El pan es un alimento muy aceptado en la dieta y muy apetitoso para la mayoría de la gente; puede ser normal y de hecho lo es que la eliminación de alimentos "queridos" por la mayoría de la gente en dietas provoque una menor tasa de seguimiento, es lo que le pasa a las dietas restrictivas en algunos alimentos por cualquier razón. Sin entrar en más cuestiones técnicas, esto está "cogido con pinzas".

El resultado en peso de esta comparación no refleja diferencia alguna. Ambos grupos perdieron de media cuatro kilos, en torno al 5% de su peso anterior, un hecho que evidencia, según los autores del estudio, que los resultados obtenidos con la realización de una dieta hipocalórica equilibrada en pacientes con sobrepeso u obesidad no guarda relación con la inclusión o exclusión del pan. En ambos se redujo significativamente la ingesta calórica total y del "picoteo", una práctica muy común entre las personas con este tipo de enfermedades.

 Bien, no hubo diferencias en la práctica en ambos grupos pues las dietas, supongo, que serían iguales en calorías y ambas según los estándares de altos en hidratos de carbono, moderada en proteína y baja en grasa. ¿Qué más dá que los hidratos de carbono provengan del pan o de la pasta o el arroz? Son carbohidratos y punto y de naturaleza muy parecida por no decir que, a efectos prácticos, idénticos. Por tanto, no sé a dónde, de verdad, quieren llegar con estos estudios. Eso sí, a continuación, si lo leen entero aprovechan para recomendar el consumo de pan porque, según ellos, se ha reducido bastante en las últimas décadas.

Lo mejor de todo es que ahora vendrá la gente al verano y en sus dietas de adelgazamiento comerán pan porque ¡Mira! ¡No engorda! y luego, los resultados no ofrecerán la misma visión... Para bajar peso hay que bajar las calorías simplemente, ingerir menos de las que se gastan. Hay cosas que ayudan como dietas que he indicado y las que propongo por ejemplo pero han de ser hipocalóricas igualmente.

Fuente: http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2011/03/25/adelgazar-cuesta/793182.html

Gracias a Carles por aportar en un comentario este artículo que me he ocupado de analizar.

viernes, 1 de abril de 2011

El colesterol

Posiblemente sea el marcador de salud más seguido y más peligroso según las autoridades competentes sanitarias y por el cual más esfuerzos se hacen para reducirlo porque, como todos sabemos, tiende a subir por influencias dietéticas y de estilo de vida. Asimismo, muchos estudios usan el colesterol como marcador indirecto de si al incluir cierto cambio en la dieta o estilo de vida en alguien, éste va a ser positivo o negativo.

¿Qué es el colesterol? [1].
El colesterol es un esterol, una sustancia de naturaleza lipídica que se genera de forma natural en el hígado y se encuentra en la sangre y en muchos órganos y en todas las membranas celulares cuya función es la de estabilidad y dar rigidez a los fosfolípidos [2]. También es precursor de las hormonas sexuales, corticoides y la vitamina D.

Se ha considerado que altos niveles de colesterol pudiera ser aterogénico y pernicioso para el corazón, así como se considera que es un factor de suma importancia en la aparición de arteosclerosis. De esta suerte que, como la grasa saturada aumenta los niveles de colesterol, la asociación colesterol y grasa saturada constituyen un dúo muy peligroso. Nada de esto es real y la mayoría de los estudios lo comprueba pues con el colesterol, para teorizar su "maldad" se han empleado datos epidemiológicos como la hipótesis de los lípidos [3, 4, 5] pero no estudios experimentales y es ahí a dónde voy a ir yo.

[...] the Framingham study was organized by Harvard investigators and continues to this day. When investigators analyzed the relationship between saturated fat intake, serum cholesterol and heart attack risk, they were so disappointed that they never formally published the results. We know from multiple sources that they found no significant relationship between saturated fat intake and blood cholesterol or heart attack risk. [4]

El estudio de Framingham estaba organizado por Harvard y continua hasta nuestros días. Cuando los investigadores analizaron la relación entre la ingesta de grasa saturada, el colesterol plasmático y el riesgo de ataque al corazón, estuvieron muy decepcionados, tanto que ellos nunca publicaron los resultados. Nosotros sabemos de múltiples fuentes con las que no encontraron una relación significativa entre la grasa saturada y el colesterol en sangre o el riesgo de ataque al corazón.

A mucha gente con los niveles de colesterol altos se le recomiendan, además de seguir patrones dietéticos, que sigan una medicación con estatinas [5], drogas con el fin de reducir el colesterol. Sin embargo vemos que reduciendo el colesterol, en experimentos, no se produjo beneficio alguno respecto a la prevención de la enfermedad [6, 7, 8]. El colesterol parece no ser un marcador muy eficaz de la enfermedad cardíaca pues experimentalmente se obtienen correlaciones positivas, neutras e inversas.
The term French paradox refers to the observation that although the French eat similar amounts of high-fat foods, exercise less, and smoke more than Americans, they appear to have a markedly lower mortality rate from heart disease . Medical experts generally agree that a low-fat diet , exercise, and not smoking minimize the risk of heart attacks, which makes this paradox difficult to understand. Studies suggest that one of the reasons the French have a lower rate of heart disease may be their regular consumption of red wine [9].
La paradoja francesa se refiere a la observación de que aunque los franceses comen cantidades similares de comidas altas en grasa, hacen menos ejercicio y fuman más que los americanos. Los expertos generalmente están de acuerdo que una dieta baja en grasa, ejercicio y no fumar disminuyen el riesgo de ataques al corazón, lo cual lo hace una paradoja muy difícil de entender. Los estudios que por alguna razón los franceses tienen menos riesgo de sufrir ataques podría ser por el consumo de vino tinto.

Luego se ha comprobado como el vino tinto no tiene las propiedades que les atribuían y para nada disminuye el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares [10] Actúa sobre la misma vía que el tabaco [11]. De hecho, el vino rojo aumenta la capacidad antioxidante porque induce a la producción de ácido úrico y no directamente por sus compuestos [12].

La paradoja americana se trata de una mujer de edad con síndrome metabólico y alto riesgo de padecer arteriosclerosis y sin embargo el problema se solucionó con una dieta alta grasa saturada [13].

De igual modo no se puede culpar del colesterol pues no se encuentran relaciones fuertes ni convincentes entre sus niveles altos con lo niveles bajos [14], de hecho podría ser el colesterol alto una ayuda contra la enfermedad vía fortalecimiento del sistema inmune [15].

Con eso sobre la mesa es difícil sostener aun que la hipótesis de los lípidos de Ancel Keys tenga ya algún sentido. El Dr. Uffe Ravnskov [16] propone que es la homocisteína [17] un marcador mucho más preciso y válido para cumplir con el cometido de alertar sobre la enfermedad cardiaca así como él y otros autores abogan por marcadores de inflamación como la proteína C reactiva, etc.