miércoles, 27 de abril de 2011

Tóxicos, toxicidad y el día a día

Anuncié antes de este artículo una corta despedida y digo corta aunque en realidad el "parón" no sabía de cuánto iba a ser. Eso sí, advertí que si fuera poco era buena señal y así ha sido. Me tenían que ver una intoxicación por mercurio que ahora está en trámite el tratamiento (previo control de muchos parámetros, los cuales, muchos inusuales en análisis ordinarios explicaré a continuación). Además, hay que decir que en la entrevista con la doctora Pilar Muñoz Calero fue muy agradable y además de ocuparse de los temas estrictamente médicos también comentamos otros temas más técnicos y dio una visión de conjunto a la misión de la fundación y todo el panorama de patologías que tratan y están surgiendo y no se es hace caso como es mi caso, no contemplado por la sanidad pública.

Normalmente se encargan de tratar y dar un lugar de residencia (internamiento) a los que padecen de sensibilidad química múltiple (SQM) [1] una patología que consiste en una "sensibilidad" por muchos tóxicos tanto de los alimentos como del aire y los productos químicos que usamos en casa en la limpieza, perfume, etc. Los afectados son incapaces de desacerse de estos tóxicos porque tienen colapsados los mecanismos naturales de desintoxicación por lo que tienen que evitar contacto con todos ellos hasta llegar al punto de serles imposible la vida en la ciudad por ejemplo o viajar en avión. De hecho la propia doctora estuvo en silla de ruedas debido a una intoxicación grave de mercurio como yo y no tuvo más remedio que irse a Dallas, EEUU para que la trataran porque aquí, en España, no se hace nada. Podríamos explicar cómo puede ser que una persona quede afectada por los tóxicos de la forma en que lo están los tristemente diagnosticados por SQM y otros, la mayoría, sin embargo no están afectados o tan poco (de una forma subclínica) que ni son conscientes de que lo están. El mecanismo del modo más sencillo de entender sería: tenemos una capacidad de desintoxicación D de, por poner un valor, 10 y tenemos una entrada media diaria de tóxicos de 6. En tanto que el resultado para el ejemplo dado no cabría la duda de que los tóxicos estarían neutralizados por el sistema pero si un día o varios, la entrada es mayor de D, 12 o 14 supondríamos que se acumularían entonces ese excedente que supera D pero no tenemos en cuenta que en su efecto, esos mismos tóxicos pueden dañar el sistema descendiendo la capacidad de desintoxicación por debajo de los 10 iniciales y creando un sistema de retroalimentación positiva que, en cuanto más tóxicos consiguen entrar más facilidad tienen los demás para entrar y quedarse. Un enfermo de SQM tiene siguiendo la metáfora una capacidad de desintoxicación próxima a 0 y de ahí que cualquier cosa constituya un serio problema para su salud. La saturación de toxinas en sus organismos ha alcanzado la cota máxima y sus consecuencias cursan de hecho.

Dicho esto cabe una aclaración más profunda en la cuestión de las toxinas dicha por la Dra. Muñoz. La toxicidad y la cantidad de tóxicos en el organismo no tienen que seguir una relación directamente proporcional, es decir, que no por tener más tóxicos se tiene más efecto de toxicidad. Esto es chocante de primeras pero tiene bastante sentido si contamos con el sistema inmune y nos metemos de lleno en la biología molecular. La cuestión es que las toxinas tienen puerta de acceso en los receptores de la membrana o dentro de la propia membrana para las sustancias que puedan traspasarlas por ósmosis. Entonces, según me puso en su ejemplo, suponemos que cierto tóxico tiene una afinidad con X receptores de un 1%, quizás, al ser relativamente pequeña el sistema inmune no actúe sobre el problema y este, sin embargo, si haga su "mal" pero en el caso de una saturación mayor del tóxico con una mayor afinidad podrían bloquearse los receptores de las toxinas impidiendo su entrada, por tanto, el efecto sería mucho menor del esperable para la cantidad y saturación de la sustancia patógena. Por eso, menor cantidad no es sinónimo de menores síntomas ni viceversa aunque lógicamente una mayor saturación es, inminentemente, mucho peor para todo como es la liberación y desintoxicación como por posibilidades de daños.

Hay que decir que resulta, fuera del tema anterior, curioso como a un médico se le puede decir que sigue una dieta cetogénica sin problemas y encima que diga "perfecto". Parece no haber duda en que las dietas altas en hidratos de carbono son perjudiciales a nivel de flora intestinal y provocan un sobrecrecimiento bacteriano y fúngico que puede llegar a ser patológico si se dan las condiciones adecuadas como es un mal tránsito intestinal. Por eso está aceptado las dietas de verdura, carne y pescado para desintoxicaciones. Por otro lado, lo dicho, el selenio de la carne, muy útil como antioxidante y la cetosis como reductor del metabolismo basal que conlleva menos radicales libres, menor necesidad de comer y por tanto menos tóxicos se incorporan y un incremento de la capacidad antioxidante endógena por mayor síntesis de glutatión además de otros efectos menos estudiados en los mecanismos de desintoxicación.

Como conclusión a este dossier cabe resaltar la cruda realidad en la que nos encontramos en donde las compañías farmacéuticas, la industria alimentaria y la industria química son las que dominan el "juego" de la salud. No conviene prevenir y mejorar la calidad de los alimentos y de los productos de uso cotidiano sino conviene paliar los efectos de la contaminación y esto es, vender más fármacos y productos de diversa índole como pueden ser los aparatos de análisis en hospitales y clínicas; un crecimiento del sector sanitario y de su mercado por consiguiente.

Quien quiera curiosear por la web de la fundación: http://www.fundacion-alborada.org/

Imagen de:  http://inicioesfera.blogspot.com/

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