Cetosis

 ¿Qué es la cetosis?

Se trata de un estado fisiológico dado en el caso de una exigua o nula ingesta de hidratos de carbono en el ser humano. En tal caso, el hígado y en menor proporción, los riñones, generan cuerpos cetónicos (sustancias derivadas de las grasas que pueden sustituir parcialmente los requerimientos de glucosa). Los cuerpos cetónicos tienen la propiedad de poder satisfacer hasta el 60% de la necesidad energética del cerebro y con una mayor eficiencia que la glucosa.

¿Por qué la cetosis?

La cetosis es, desde mi punto de vista y algunos investigadores en nutrición evolutiva el estado fisiológico idóneo para el ser humano. Es más eficiente, genera menor cantidad de sustancias nocivas para el organismo y, en general, mejora el funcionamiento de todos los sistemas de cuerpo.

Los mitos respecto a la cetosis

1. La cetosis no es cetoacidosis. La cetoacidosis se produce en los enefermos de diabetes insulinodependiente. La cetosis no induce una acidosis metabólica porque los mecanismos de regulación del cuerpo actúan manteniendo un Ph ideal sin problemas.

2. La cetosis no es neurodegenerativa. Por extensión, la falta de glucosa en el cerebro no produce ningún daño pero si muchos beneficios. Los cuerpos cetónicos intervienen en el desarrollo desde el embrión hasta el lactante alimentando al sistema nervioso. Se ha comprobado su efectividad para evitar y tratar las enfermedades modernas más comunes como las cardiopatías, neuropatías, diabetes tipo II, síndrome metabólico, etc.

3. La cetosis no sobrecarga el riñón ni el hígado ya que están diseñados para ello. Para lo que no están diseñados es para soportar la cantidad de azúcares, conservantes, drogas y otras sustancias que nos metemos a diario la mayoría de la gente.

4. La cetosis no se produce, en grado significativo hasta el tercer-quinto día de dieta exenta de hidratos de carbono o ayuno. Hay gente que en ese período de "transición" sufre de dolores de cabeza, bajadas de azúcar u otros síntomas debidos a la costumbre del cuerpo de usar hidratos de carbono como combustible en altas dosis. En poco tiempo el cuerpo se estabiliza y funciona igual o mejor que antes. Análogamente, en el tema de las fibras en la motilidad intestinal se produce con el tiempo una adaptación a la ausencia o escasez de éstas.

Fundamentos bioquímicos de la cetosis y efectos en el metabolismo


Los cuerpos cetónicos (ácido acetoacético, acetona y ácido betahidroxibutírico) son producidos en las mitocondrias de las células del hígado. Normalmente, los ácidos grasos por B-oxidación son transformados en acetil-CoA e introducidos en el ciclo de Krebs, sin embargo, en condiciones de escasez de glucosa y con las reservas de glucógeno depletadas la producción de acetil-CoA sobrepasa la capacidad de procesamiento del clio de Krebs por la falta de intermediarios suficientes como el oxacelatato. Por tanto, parte del acetil-CoA, ante la imposibilidad de introducirse en el ciclo de Krebs se transforma en los cuerpos cetónicos.

Como se puede observar en el gráfico, 2 moléculas de acetil-CoA mediante reacciones encimáticas se transforman, primero en acetoacetil-CoA, posteriormente en HMG-CoA (también precursor en la síntesis de colesterol) y después en acetoacetato, el cual ya es uno de los cuerpos cetónicos pero que, sin embargo, no puede ser usado como combustible y por su inestabilidad de descarboxila rápidamente a acetona, el cual es excretado por la orina o por la respiración y el sudor o, encimáticamente transformado en D-beta-hidroxibutirato, el cual es el cuerpo cetónico usado como energía.


Queda ahora por explicar el funcionamiento del metabolismo ante estas condiciones así como los efectos hormonales subyacentes.

En primer lugar, hay que saber que los CC pueden satisfacer hasta el 60% de las necesidades de energía del cerebro con el consecuente ahorro de glucosa. Como la cetosis de da en unas condiciones de falta de hidratos de carbono y ciertos tejidos requieren glucosa obligatoriamente como es parte del sistema nervioso central y las células sanguíneas el proceso de gluconeogénesis cobra protagonismo produciendo glucosa a través del latato, piruvato, alanina y glicerol. Las necesidades de glucosa, por ende, son cubiertas por la gluconeogénesis. Las ventajas de este proceso (o de este estado fisiológico) se centran en que no se producen hiperglucemias postpandriales con motivo de la ingesta de hidratos de carbono (en menor medida por la ingesta de proteína). La hiperglucemia tiene un efecto proinflamatorio que, en este estado fisiológico queda anulado por la ausencia de este suceso. Asímismo, el ratio insulina:glucagón se reduce por debajo de la unidad induciendo la gluconeogénesis por tanto. Los niveles de hormona del crecimiento aumentan en tanto el estado de ayuno se alargue protegiendo la masa muscular y aumentando la síntesis de proteína y su asimilación para cuando se produzca una ingesta de éstas. Al mismo tiempo, los niveles de catecolaminas también aumentan induciendo un incremento en la tasa metabólica (aumento de las necesidades de energía) observado en ayunos cortos pues hasta, aproximadamente, el tercer día de ayuno no se observa unos descensos sustanciales en la conversión de T4 en T3 conllevando una reducción del metabolismo basal.

Considerando la hipótesis de que a menor tasa metabólica menor producción de radicales libres y menor oxidación en general sumado al descenso del uso de la vía catabólica por excelencia de la glucosa (glucólisis) por el descenso en su necesidad así como el efecto antiinflamatorio por la no producción de hiperglucemias podría ser la clave para evitar enfermedades producidas por el "desgaste" del cuerpo ante la oxidación y, por tanto, la clave de la longevidad.